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El ejército de terracota: los guerreros de Xi ´an en Madrid

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U na vez dejada atrás la tierra de campos, Carrión de los Condes y el monasterio de San Zoilo con la sensación de tristeza que produce ver una auténtica obra de Arte mutilada y perdida para siempre, es buen momento para retornar a casa y dejarse sorprender por algún acontecimiento cultural digno de verse. Para empezar, y antes de que el próximo domingo retornen a su lejano país de origen, se me ocurre uno en particular, cuya contemplación no puede dejar a nadie indiferente, pues no sólo contrasta la antigüedad con la belleza, sino que también, subsistiendo en la sombra junto a ellas, una completa dosis de misterio le añade un inmejorable ambiente a la exposición: el ejército de terracota; los guerreros de Xi'an. S i bien es cierto, que apenas se trata de una diminuta avanzadilla, su visión, no obstante, resulta más que suficiente, como para conseguir que un estremecimiento le recorra el cuerpo a uno, de la cabeza a los pies. Datados en 210-209 a. de C., forman parte de los oc...

Carrión de los Condes: el viejo monasterio de San Zoilo

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S ería un olvido imperdonable alejarse de Carrión de los Condes y no mencionar, siquiera en unas breves líneas, lo que todavía sobrevive -más bien poco, es cierto- de aquél orgulloso monasterio benedictino, que fue el de San Zoilo, anteriormente, bajo la advocación de San Juan Bautista. De ésta época, sin duda, y aunque se ignora la fecha exacta de su fundación, datan las primeras noticias, citándose el año 948 y una pequeña comunidad de monjes dirigida por un abad de nombre Teodomiro. Y esto se sabe, porque en dicho año el citado abad concluyó el libro del Becerro -recordemos, Becerros en Castilla y Tumbos en Asturias-, que así lo menciona. Cambió el nombre primigenio de San Juan Bautista por el de San Zoilo, allá por el siglo XII, cuando las reliquias de un santo mártir, llamado Zoilo o Zoil, llegaron al lugar procedentes de Córdoba. Cuentan las crónicas, que por aquella época, el cenobio estaba protegido por la familia condal de Carrión. Y así debió de ser, en efecto, pues mucho...

Carrión de los Condes: el Museo de Arte Sacro de la iglesia de Santiago

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‘Hay determinadas ciudades, lo mismo en España que fuera de ella, que no se incluyen en el itinerario acostumbrado de los viajeros y que permanecen desconocidas para gran número de ellos, a pesar de los tesoros que encierran…’. (1) T ales eran las impresiones de Gustavo Doré -famoso por sus monumentales grabados, sobre todo, aquéllos dedicados a la Divina Comedia de Dante Alighieri-, y del barón Davillier cuando, durante el transcurso de su intenso viaje por España, llegaron a esta espléndida ciudad palentina de Carrión de los Condes. Impresiones que, en cierto modo, continúan conservando su vigencia en la actualidad, pues a pesar de ser, en un concepto general, un auténtico Museo Histórico, la vieja Carrión continúa siendo, además, y   en cierto modo, la Bella olvidada. Cierto es, así mismo, que ha perdido buena parte de su patrimonio histórico; un patrimonio que, de haberse conservado no intacto, lo cual resultaría ciertamente milagroso, pero sí mejor y con más cariño...

Carrión de los Condes: iglesia de Santiago

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E l siguiente punto de parada en Carrión de los Condes, imprescindible, sobre todo si el peregrino o el visitante son amantes del arte románico de calidad, dejándose llevar a la vez por el buen gusto, es la iglesia de Santiago. Santiago, como muchos otros monumentos de su época, es un templo herido mortalmente, pero en cuya portada, no obstante, se muestra todavía, con buena parte de su original esplendor, el orgullo, la maestría y el buen hacer de unos canteros que en la ejecución de su trabajo, rozaron la perfección. Reconvertido en Museo de Arte Sacro en la actualidad, constituye este detalle, a la vez, un aliciente, cuando menos antropológico y añadido, que nadie debería dejar pasar por alto; sobre todo, si realmente desea que su paso por esta longeva e histórica ciudad, sirva de impregnación cultural de referencias de inequívoco valor simbólico, donde la sorpresa, referida en particular a algún elemento determinado, como veremos en el futuro, les ha de resultar verdaderamen...

El Santo Cristo del Amparo de Carrión de los Condes

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A penas conocido, y por lo tanto, menos dado a las pláticas y comentarios que su homónimo de la iglesia del Crucifijo de Puente la Reina, el Cristo renano, también de los siglos XIV-XV y conocido como Santo Cristo del Amparo que se conserva en el interior de la emblemática y fabulosa iglesia de Santa María del Camino, en Carrión de los Condes, repite, dentro de la concepción legendaria que le rodea, la persistencia de otro mito, tomado por veraz dentro de los numerosos mitos y leyendas que conforman esa parte maravillosa del Camino, cuyo conocimiento el peregrino va recogiendo en las innumerables escalas que va haciendo, en dirección al Oeste, hasta recalar en Compostela e incluso más allá, en el  Finis Terrae . E n una capilla lateral, situada enfrente de donde se encuentra la talla gótica, entronizada y de mirada hierática y sideral de la Virgen del Camino, esta fantástica talla renana, de las conocidas como 'Cristos dolorosos' , conlleva asociada ...

Carrión de los Condes: iglesia de Santa María del Camino

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'Pateant aures misericordie tue, quesumus, domine, precibus supplicantium beati Iacobi peregrinorum et ut petentibus...' [Codex Calistino, oración por los peregrinos] P ara acercarse a una ciudad de tan antigua y rancia solera, como Carrión de los Condes, es necesario acudir, por lo pronto, a la opinión de Aymeric Picaud, y como aquél, intentar remontarse al siglo XII y concluir, cuando menos, que estamos a punto de entrar en una villa próspera y excelente, abundante en pan, vino, carne y todo tipo de productos . Si bien, de aquélla excelente villa que conociera Picaud -la romanizada Lacóbriga-, no han resistido, al menos en el estado original a como él los visitó, los principales monumentos que sus pies hollaron (1), no deja de ser cierto, y además todo un consuelo, al fin y al cabo, que la abundancia de pan, vino, carne y todo tipo de productos, hacen que el peregrino no sólo reponga fuerzas de la agotadora marcha seguida hasta entonces, sino también, que emprenda ...

Villalcázar de Sirga: iglesia de Santa María la Blanca

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S aliendo de Población de Campos, y a una decena de kilómetros, o quizá algo menos, la siguiente localidad que atrae el entusiasmo como el interés del peregrino, no es otra que la antigua Villasirga; o Villalcázar de Sirga, como se denomina en la actualidad. En ella destaca, por encima de cualquier otro elemento o consideración, el misterio, la leyenda, el Arte y los milagros asociados al auténtico compendio de Geometría Sagrada, contenido en la impresionante iglesia de Santa María la Blanca. Una figura mariana, la Virgen Blanca, cuyos milagros, loados en número aproximado de una decena en esa auténtica joya de nuestra Literatura medieval, que son las mundialmente conocidas Cantigas de Santa María, escritas por el rey Alfonso X el Sabio, constituye, en cuanto a su identificación exacta, otro de los numerosos enigmas asociados a esta antigua encomienda templaria, la única, según parece, existente al norte de la frontera con el Duero. A unque muy afectada por el terrible terrem...