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Mostrando las entradas etiquetadas como lugares

Don Quijote y el jardín encantado de Sierra Mágina

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P odría comenzar la presente historia, a la manera cervantina, que bajo mi punto de vista, no es, si no un antecedente en el que se basaría posteriormente el érase que se era de los cuentos populares. Y tentado estoy de hacerlo, desde luego, porque los peores momentos que te puedes encontrar a la hora de escribir, son los comienzos y los finales. Los comienzos, porque han de generar el magnetismo suficiente para atraer la atención y conseguir el interés y la continuidad de la lectura; los finales, porque se acercan a esa cualidad, humana y sensorial, que es el paladar, y determinan el gusto. E l caso es que, se sea mejor o peor narrador, las historias te asaltan apenas das la vuelta a la esquina de tu casa: un gato negro que se cruza en tu camino de madrugada, cuando aún la luna sobresale pálida por encima de los tejados de las casas; el primer autobús, que pasa raudo como un fantasma por la calle, sin detenerse en una parada cuya marquesina, cinco minutos después, cobijará a los mi...

Vientos de Otoño me llevan

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¿Dónde estarán?, pregunta la elegía de quienes ya no son, como si hubiera una región en que el Ayer pudiera ser el Hoy, el Aún y el Todavía... [Jorge Luis Borges] S iempre he sentido una especial predilección por estos versos de Borges. Unos versos que, curiosamente, suelen acudir a mi pensamiento en estas fechas, cuando la nostalgia me abraza con el celo de una amante y los Vientos del Otoño me llevan lejos; tan lejos, como esa infatigable viajera que es la imaginación lo permita. H oy quiero cargar la tinta de mi pluma con los colores del otoño; evadirme, viajar, huir a esa región utópica donde el Ayer es Hoy , el Hoy es el Aún y el Aún es el Todavía. H oy simplemente quiero permanecer en un estado alterado de conciencia, ser hoja que cae y dejarme llevar por los Vientos del Otoño .

Ríos de las Merindades: el Trueba a su paso por Medina de Pomar

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E l Trueba, uno de los pocos ríos donde todavía se pueden ver ejemplares de cangrejos autóctonos, que la fortuna quiso que escapasen del genocidio promovido hace muchos años por ICONA, cuando introdujo el voraz cangrejo americano en los ríos españoles. A su paso por Medina de Pomar, la multitud de bichitos conocidos como pulgas de agua que se ven evolucionando graciosamente en la superficie, son un claro indicativo -según se dice- de la calidad del agua. P ero no quiero hablar de la calidad de las aguas; ni de los fantásticos meandros que el Trueba forma a su paso por ésta importante capital merindense, que recuerdan -comparativamente hablando- a esas dunas misteriosas de los desiertos de Arabia donde las tradiciones de los tuareg sitúan el lugar de residencia de los djinns, los genios de las arenas. Ni tan siquiera pretendo hablar de los cangrejos, sean o no autóctonos. Ni de las pulgas de agua, que me traen a la memoria aquéllas otras que conocí en las cristalinas aguas de los río...

Don Benardino: el Último Custodio

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'Lo importante no es conocer todas las respuestas, sino conocer y comprender bien las preguntas' [Rafael Alarcón Herrera] D ecía el escritor norteamericano Ambrose Bierce, que la letra a es la primera letra de todo alfabeto construido como es debido . Dejando toda ironía al margen, no puedo por menos que comenzar como es debido ésta pequeña crónica, haciéndolo precisamente con ésta letra, la a , precursora de la palabra agradecimiento, con la cuál pretendo honrar la figura de un párroco, cuya extraordinaria disposición y amabilidad, me impactaron profundamente durante mi visita a las Merindades burgalesas: Don Bernardino. D ebo no obstante, aclarar, antes de proseguir, que mi acceso a ésta notable persona, a este celoso Custodio de varios de los templos más emblemáticos de la Merindad del Valle de Mena –como Santa María de Siones, San Lorenzo de Vallejo o San Pedro Apóstol, de El Vigo- no hubiera sido posible sin la planificación de otra persona, a la que me honro en considera...

Ruteando por el Camino de las Estrellas

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E l Camino de Santiago, también conocido como el Camino de las Estrellas. Foco inalterable de una tradición que se perpetúa a través de los siglos, y que atrae a cientos, miles de peregrinos que, sin renegar de las dificultades, de los innumerables peligros y de la incertidumbre de llegar o no con bien a Compostela, se lanzan al Camino -mejor dicho, a los Caminos- con la única compañía de una Fe, que, hemos de suponer -aquellos que no lo hemos hecho todavía-, en la mayoría de los casos se transmuta en Conocimiento. H ablamos, pues, de un viaje goético, o mágico como pocos, en el que lo anecdótico -transmutado en la alquimia de las percepciones- se convierte en elemento Clave y éste, a su vez, en Respuesta. Porque el hombre, racional pero eminentemente animal en el fondo, es un eterno buscador de respuestas para tantas y tantas preguntas que se plantea a lo largo de su efímera existencia. Q uizás sea este el axioma principal que se ha mantenido inalterable y que une al peregrino desde t...

Una Fuentona leonesa

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M e la encontré de improviso estando todavía en la provincia de León, muy cerca de la frontera con Asturias. El sol, reflejado en sus aguas azules, parecía estar dándose el primer baño de la mañana. Después crucé un túnel -uno de los muchos túneles de la autovía de montaña que une ambas provincias- y a la salida, como única referencia, sólo ví estos carteles: V illablino C aldas de Luna A rroyo de la Fuentona P or romanticismo, por defecto o quizás porque me trajo recuerdos de otro lugar entrañable de la provincia de Soria, me quedo con este último.

Peregrinando hacia el Misterio: las Cuevas de Olmedillo

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Las cuevas de Olmedillo se localizan a unos tres kilómetros, aproximadamente, de Ventosa y a unos 13 kms de distancia de Sigüenza, formando parte, pues, de la provincia de Guadalajara. A medida que nos dirigíamos hacia alli -no sin antes detenernos en los campos adyacentes a Ventosa y recoger algunos fósiles- José Luis B.M., mi guía durante esta provechosa e interesante jornada del Jueves Santo, me fue poniendo en antecedentes sobre tan misterioso y enigmático lugar. Su historia, en cuanto a habitabilidad, se remonta al Neolítico, cuando menos y alberga varios periodos históricos, siendo, por tanto, varias las culturas que, como los celtas, dejaron la impronta de su paso en ellas. Lugar frecuentemente visitado por espeleólogos, todavía, al parecer, no se ha localizado el fondo. Una tosca inscripción en el exterior de la roca, nos advierte de que se trata de una propiedad privada; de manera que, penetrar en su interior, es desafiar, de alguna manera, la legalidad. Por fortuna para nuest...

Crónicas de la Soria Blanca: Álbum Fotográfico

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Creo que en ésta entrada sobran las palabras. Baste decir, que la hago con la mejor intención: aquélla que, espero, inspire los mismos sentimientos tan personales que me inspiraron a mí, mientras tomaba tan inolvidables imágenes. Porque siempre hay un lugar para la belleza, por muy tortuoso que en ocasiones pueda resultar el Camino. Y si encima ésta belleza está teñida de la blanca palidez que caracteriza lo más puro de un invierno, el efecto resulta, simplemente, deslumbrador.

Puertos de montaña legendarios: Pajares

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Comentaba un asturiano ilustre, Melchor Gaspar de Jovellanos, refiriéndose al puerto de Pajares que 'aquellas elevadísimas rocas, monumentos venerables que recuerdan las primeras edades del tiempo, al tiempo que ofrecen a la vista un espectáculo grande, raro y en cierto modo magnífico, llenan el espíritu de ideas sublimes y profundas, le ensanchan, le engrandecen y le arrebatan a la contemplación de las maravillas de la creación' . Por otra parte, y refiriéndose no sólo a Pajares, sino al resto de lo que podría denominarse como las montañas de Asturias, el poeta Salvador Rueda, dejó en candelero los siguientes versos: '...desde el fresco Borines hasta el Pajares, de Busdongo a la orilla del mar undoso, no hay lugar entre tantos bellos lugares que no iguale a Suiza por lo precioso'. En tiempos más cercanos, no es extraño ver que un lugar como Pajares, permanece vivo en el folklore y la música de grupos asturianos como Nuberu, que mezclan éste con un activismo de izquierd...

El Peregrino en el Norte: Cantabria, Tercera Parte

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Picos de Europa: Mirador y ermita de San Miguel 'La memoria es un diario personal que llevamos consigo a todas partes' [Oscar Wilde] Se trata de construcciones sencillas pero atractivas; de planta cuadrada, por lo general, en las que destaca -cual obelisco apuntando a un cielo que suele estar cubierto de nubes gran parte del año- la torre, delgada y plana, en la que no suele haber campanas. Al contrario que cualquier otro tipo de iglesia, ermita o templo, éstas parece que no se levantaron ex-profeso con la intención de acoger a los fieles en su interior, sino con el fin de albergar figuras o reliquias sacras, que actuarían a modo de protectores del lugar y sus gentes. Su culto, por tanto, se prevé de puertas para afuera, posiblemente como punto de reunión en las romerías. En el caso que nos ocupa, la pequeña ermita-mirador de San Miguel, forma parte de una red de ermitas que, como pequeños satélites, gravitan alrededor de un astro rey que, lógicamente, no es otro que el Monaste...

El Peregrino en el Norte: Segunda Parte, León

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Un santuario en tierras leonesas: Huergas de Bordón, Santuario de la Virgen del Buen Suceso. La primera parada, la hice a 274 kilómetros de Madrid, en el pueblo leonés de Toral de los Guzmanes. Allí realicé mi primer repostaje y tomé el segundo café de la mañana. Un café, por cierto, que me supo exquisito. Algunos minutos después, rodaba por la autovía Ruta de la Plata, siguiendo siempre la dirección que señalaba hacia Oviedo. Y no hubiera abandonado la autovía, de no ser porque un cartel que indicaba León-Oviedo por el Puerto de Pajares, hizo que la nostalgia fuera más fuerte que la duda, y sin importarme el tiempo o la vuelta que tuviera que dar, decidí continuar el viaje en esa dirección. Como todas las grandes ciudades, León constituye, también, un pequeño caos circulatorio, agravado, supongo, por la época estival. Y aunque estuve tentado -al ver las agujas góticas de esa 'rosa de piedra' que constituye su catedral- de posponer el viaje unos minutos para solazarme en su int...

El Peregrino en el Norte: Primera Parte

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Nostalgias de Asturias La noche antes de partir, tuve un sueño. Soñé con el lobo que se me apareció en el monte, aquél inolvidable verano de 1979. Fue pasado el Alto de Las Cruces, llamado así porque en ese punto se bifurcan los caminos, y al hacerlo, forman una cruz más o menos perfecta, llevando el camino del centro hacia la pequeña aldea de Boronas; el de la derecha hacia la casa del Pinto, y el de la izquierda, perdiéndose en la montaña en dirección a La Artosa, sus nieblas, sus leyendas, y por supuesto, sus misterios. Recuerdo que por las noches, cuando la aldea estaba en silencio y sólo se oía, de tanto en tanto, el tintineo del campanín de alguna vaca removiéndose inquieta en su lecho de paja en la cuadra, los aullidos que provenían de aquélla dirección, hacían que me removiera inquieto en la cama, tapándome con las sábanas hasta las orejas. Aquél encuentro, fortuíto, me dejó poco menos que paralizado. Tan cerca estaba del lobo, que sólo hubiera bastado con estirar la mano, para...