domingo, 1 de febrero de 2009

El Mundo Subterráneo del Monasterio de Piedra

Decía un excepcional poeta hindú -Rabindranath Tagore, y así nos lo recuerda un pequeño cartel que hay en la entrada de la llamada Gruta del Artista- que 'no es el martillo el que deja perfectos los guijarros, sino el agua con su danza y su canción'. Nada más cierto, sobre todo si aplicamos esta sabia máxima a lo que bien podríamos denominar, justamente -de ahí el título de la presente entrada- como el Mundo Subterráneo del Monasterio de Piedra.
No son pocas las grutas que nos podemos encontrar durante el paseo por este extraordinario entorno. Grutas más o menos grandes; más o menos profundas; más o menos cinceladas durante siglos por el agua y el viento. Pero todas, sin ninguna duda, capaces de sorprender por su extraordinario atractivo y belleza.
Algunas de ellas, se abren en mitad de la tupida vegetación como bocas de gigantes bostezando; otras, situadas en las inmediaciones de hermosas cascadas naturales, que algún revisador de la mitología greco-romana bautizó con los nombres de algunas de sus diosas principales, como la cascada conocida como 'el Baño de Diana'.
Y sin embargo, formidable y maravillosa como ninguna, destaca -semi oculta por la cascada conocida con el nombre de 'Cola de Caballo'- la Gruta Iris.
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