jueves, 7 de julio de 2016

Fisterra: ¿el final del Camino?


'Blanca la espuma,
grises las olas;
más allá del ocaso
mi rumbo lleva.
Sal es la espuma,
y libre es el viento;
oigo como ruge
el mar intenso.
Adiós, amigos.
Izadas las velas,
el viento del este
las amarras tensa...' (1)

Fisterra. El antiguo Finis Terrae. El final de la tierra. El reino del ocaso, en el interior de cuyas aguas habita un terrible monstruo que se traga al sol cada atardecer, para regurgitarlo con el alba. El reino de los antepasados, el reino de los muertos. El Amenti de los antiguos egipcios...Y ahora qué, se pregunta uno cuando llega. Sólo hay una respuesta: ahora comienza otro Camino. El Camino de Regreso. Atrás quedan las viejas botas, como ofrendas a los voraces manes y los nuevos pasos suenan con eco distinto. Si el Camino de Ida fue hacia la Muerte, el Camino de Regreso vuelve hacia la Vida. Son los dos caminos del Mundo. El ciclo que recorre el Sol cada día. Y entre uno y otro, el peregrino lo sabe, se produce el Milagro. Es decir, la Transformación. Iza, pues, como Bilbo las velas, peregrino, y parte con el viento del este, tensas las amarras para zambullirte en un mar repleto de sueños.



(1) John Ronald Reuen Tolkien: 'La última canción de Bilbo', Editorial Planeta, S.A., 2010.