sábado, 4 de abril de 2009

Señales en el Camino

'Cuando se viaja en pos de un objetivo, es muy importante prestar atención al Camino. El Camino es el que nos enseña la mejor forma de llegar y nos enriquece mientras lo estamos cruzando'.
[Paulo Coelho: 'El peregrino de Compostela']

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El sol naciente; globos de colores elevándose sobre el Alcázar, desplazándose lentamente en dirección a la iglesia de la Vera Cruz. La loba, amamantando a los gemelos Rómulo y Remo, en el corazón de Segovia. Un peregrino posa junto al milenario acueducto, mientras el tiempo y la gente pasan junto a él con significativa indiferencia. En los campos de Albendiego, un cartel con las figuras del hidalgo caballero y su fiel escudero, señala una ruta de Don Quijote que probablemente no se ajuste a la realidad. En Saelices, provincia de Cuenca, los susurros del viento tren a la memoria el recuerdo de una urbe, Segóbriga, que conoció esplendor y desgracia, destinando al polvo el paso de numerosas culturas. En los campos aledaños a Santa María de Huerta, los restos de una puerta medieval, probablemente único testimonio de la muralla que en tiempos salvaguardaba la ciudad, bosteza, profundamente hundida en su lecho de tierra y hierba. Algo más allá, el monasterio cisterciense desafía al tiempo, dibujando gestos de admiración en el rostro de los turistas. La rosa mística, transfigurada en rueda que conforma su rosetón, plantea enigmas hace tiempo olvidados: las espinas de la rosa, el número de Apóstoles, quizás...En la iglesia segoviana de San Martín, una hermosa escultura muestra a la Virgen compartiendo con el Niño un racimo de uvas, como anticipando el sagrado rito de la Eucaristía

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