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Monasterio de Santa Clara: Museo de Arte Sacro

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S e trata de uno de los edificios más antiguos de Medina de Pomar, remontándose su fundación al año 1313, siendo don Sancho Sánchez de Velasco Adelantado Mayor de Castilla bajo el reinado del rey Felipe IV, quien lo cediera a una comunidad de religiosas clarisas. Declarado monumento de Interés Cultural, el monasterio, que en la actualidad alberga un interesantisimo Museo de Arte Sacro, muestra en su estructura diferentes estilos artisticos, como el gótico, el renacentista y el barroco. E ntre las formidables piezas de la colección, caben destacar, por su alto nivel historico y artistico, las siguientes: - El Cristo románico-gótico. - El Cristo yacente, espectacular talla atribuída al artista Gregorio Fernández, el Divino que fue expuesta en pasadas ediciones de las Edades del Hombre. - La denominada Cruz de Lepanto, que participó en la famosa batalla librada contra los turcos. - El denominado Relicario de los Siete Círculo, una extraña y curiosa obra, probablemente realizada por el fam...

Ríos de las Merindades: el Trueba a su paso por Medina de Pomar

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E l Trueba, uno de los pocos ríos donde todavía se pueden ver ejemplares de cangrejos autóctonos, que la fortuna quiso que escapasen del genocidio promovido hace muchos años por ICONA, cuando introdujo el voraz cangrejo americano en los ríos españoles. A su paso por Medina de Pomar, la multitud de bichitos conocidos como pulgas de agua que se ven evolucionando graciosamente en la superficie, son un claro indicativo -según se dice- de la calidad del agua. P ero no quiero hablar de la calidad de las aguas; ni de los fantásticos meandros que el Trueba forma a su paso por ésta importante capital merindense, que recuerdan -comparativamente hablando- a esas dunas misteriosas de los desiertos de Arabia donde las tradiciones de los tuareg sitúan el lugar de residencia de los djinns, los genios de las arenas. Ni tan siquiera pretendo hablar de los cangrejos, sean o no autóctonos. Ni de las pulgas de agua, que me traen a la memoria aquéllas otras que conocí en las cristalinas aguas de los río...