lunes, 31 de enero de 2011

Alma de Otoño

No, no lo he olvidado. Siento el aliento gélido de Bóreas, y soy consciente de que estamos en invierno. Incluso recuerdo que no hace mucho, la nieve crujía bajo mis pies. Pero no lo puedo evitar. Tengo el alma de otoño, ¡qué le voy a hacer!. Al fin y al cabo, ¿qué es la vida, si no un contínuo otoño?. Estertores de alegría que mueren en el mismo instante en el que una hoja cambia de color.
Por eso, no olvido nunca los versos de mi más querido y admirado poeta:
Quien quiera beber conmigo,
tiene una copa en mi mesa;
compartirá mi alegría,
pero también mi tristeza.

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