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Lagos de Covadonga: breve crónica de una excursión al misterio

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'...antes de las siete ya estaba, paso a paso, caminando hacia el lago, deseoso de extasiarme ante el claro espejo de sus aguas diáfanas, y ver de cerca el lugar de aquel progidio que había leído antaño en Los Doce Césares del romano Suetonio, de que, al ir Galba a tomar posesión de la prefectura Tarraconense, cayó del cielo un rayo en el lago Cantábrico o Enol y aparecieron doce hachas de piedra, señal inequívoca, decían, de estar llamado el nuevo gobernador a vestir la púrpura de los Césares'. (1) M ea culpa: emprendí este viaje, siguiendo las recomendaciones de un intrépido Caballero de la España Mágica, como fue aquél atrevido caminante llamado Juan García Atienza, recientemente fallecido. Dicen que todo viaje es un sueño; incluido el más largo de todos, aquél cuya amarra es cortada súbitamente por la Parca, para facilitarnos el retorno a los orígenes de la tierra. Tal vez Juan, instalado plácidamente al otro lado del espejo, haya encontrado respuestas a los múltipl...

El Peregrino en el Norte: Cantabria, Tercera Parte

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Picos de Europa: Mirador y ermita de San Miguel 'La memoria es un diario personal que llevamos consigo a todas partes' [Oscar Wilde] Se trata de construcciones sencillas pero atractivas; de planta cuadrada, por lo general, en las que destaca -cual obelisco apuntando a un cielo que suele estar cubierto de nubes gran parte del año- la torre, delgada y plana, en la que no suele haber campanas. Al contrario que cualquier otro tipo de iglesia, ermita o templo, éstas parece que no se levantaron ex-profeso con la intención de acoger a los fieles en su interior, sino con el fin de albergar figuras o reliquias sacras, que actuarían a modo de protectores del lugar y sus gentes. Su culto, por tanto, se prevé de puertas para afuera, posiblemente como punto de reunión en las romerías. En el caso que nos ocupa, la pequeña ermita-mirador de San Miguel, forma parte de una red de ermitas que, como pequeños satélites, gravitan alrededor de un astro rey que, lógicamente, no es otro que el Monaste...