domingo, 8 de febrero de 2009

Leyendas Medievales: el cautivo de Peroniel

La Edad Media. Una época de luz y oscuridad; de magia y superstición. En definitiva, una época en la que los mitos enraizaron tan profundamente en el alma de los pueblos, que llegaron a convertirse en Tradición. La Tradición es Cultura; es ese conjunto de vivencias -naturales o sobrenaturales- que conforman el carácter de un pueblo. Soria, sin duda, es un pueblo con carácter, si lo juzgamos en consonancia con la Tradición que arrastra desde tiempo inmemorial.
Resulta fácil llegar a esta conclusión, si en nuestro juicio recojemos, como un verdadero tesoro que ha llegado más o menos intacto hasta nosotros, una larga, larguísima trayectoria histórica. Desde los yacimientos antropológicos de Ambrona, Alcubilla de las Peñas o incluso los alrededores de Conquezuela y Miño de Medinaceli; el refinamiento de ciudades como Uxama; la gesta heróica de Numancia y su ejemplar resistencia frente al acoso de las legiones de Escipión; el misterio de la ciudad troglodita de Tiermes, un prodigio de ingeniería extraordinario...hasta llegar a esa vanguardia de la Reconquista desde cuya posición -como frontera del Duero- se continuó con el avance que habría de expulsar al invasor musulmán de la Península o, en fechas posteriores, la historia de las brujas de Barahona, que sigue la trayectoria diabólica de lugares como Zugarramurdi y Trasmoz.
Épocas, pues, que marcaron hitos en la memoria de los hombres y de la que surgieron, como auténtica Musa de juglares y poetas, esos mitos reconvertidos en tradición a los que estamos haciendo referencia.
No es difícil revivirlos en primera persona, si atentos al calendario, nos dejamos caer en fechas por las principales festividades de la región: las fiestas de San Juan, que marcan el solsticio de verano; las romerías de Conquezuela y la Virgen de la Santa Cruz; el impresionante Cañón del Río Lobos, con la ermita templaria de San Bartolomé y la romería de la Virgen de la Salud; el Mayo, rito de origen pagano, como prácticamente todos, que se celebra en varias poblaciones; el Toro Jubilo de Medinaceli, cuya celebración en noviembre antecede la llegada del solsticio de invierno...
La fascinante leyenda del cautivo de Peroniel forma parte, también, de una antigua saga de relatos sobrenaturales, cuyo nexo de unión, a través de épocas y países, se halla en lo mejor de las tradiciones de carácter milagroso atribuídas a la Reina del Cielo; es decir, a la Virgen María, y está asociada a un Santuario y a una de las principales vírgenes milagreras de la provincia: el Santuario de la Virgen de la Llana.
En el caso que nos ocupa, de la fascinante historia del cautivo de Peroniel, han sobrevivido dos elementos físicos -el arcón y las cadenas- y un elemento tradicional, que en forma de cantata contribuye a mantener viva una parte del folklore oral, herencia de tiempos en los que la escritura no estaba al alcance de todo el mundo.


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