domingo, 25 de abril de 2010

El castillo de Sádaba al anochecer

Resulta difícil precisar hasta qué punto se encuentra susceptible un espíritu inquieto, sujeto a los avatares de las emociones, después de un largo y provechoso día almacenando impresiones en ese baúl de los recuerdos que se aloja siempre en el corazón de un peregrino. Habiendo visitado un lugar sumamente emblemático, como es San Pedro el Viejo, en pleno casco antiguo de la capital oscense, y de regreso a las Cinco Villas, un no menos emblemático templo, como es la iglesia de San Miguel, en Biota -pese que a su estado de conservación, recomienda llevarla a la picota del Maese Alkaest- se puede pensar que acercarse hasta el altozano de un pequeño pueblecito cercano a Ejea de los Caballeros cuando el sol bosteza buscando la imprecisa almohada del horizonte, carece de sentido, cuando no de algo peor...si por sentido entendemos lo estrictamente establecido.
Nada más lejos de la realidad. Supongo que para un alma lord byroniana y por añadidura romántica, que también románica, un castillo en sombras aunque restaurado, puede ser algo así como un metafórico ouroboros o serpiente que se muerde la cola, restando parte de ese misterioso encanto hechicero que, por más que me pese decirlo -pues me considero un defensor a ultranza de la conservación de nuestro Patrimonio Histórico y Artístico- pueden llegar a tener unas ruinas...


4 comentarios:

Syr dijo...

Ahora toman sentido aquellas voces que te llamaban. ¡ Habías desaparecido¡. Y veo tus imágines mientras escucho un río de luna y ahora te reencuentro.. Junto al Camino de Sofuentes y Castiliscar, camino romano y que gozara de fuero de infanzones.

Un precioso paseo nocturno, mientras nosotros te llamábamos.

juancar347 dijo...

Ya me conoces, Syr, soy un espíritu inquieto. Y no me digas que la noche en cuestión, no estaba más que amena para aventuras. Un castillo en sombras, una luna llena, susurros lejanos, escenario ideal para gestar o vivir leyendas...Toda una experiencia. Un abrazo

KALMA dijo...

¡Qué bonito! El castillo luciendo su figura en la oscuridad, a la luz de la luna, a esta bruja le gusta volar los castillos cuando el sol se ha ido a dormir.
Con la música... como me gusta esta música y la película "desayuno con diamantes" y la mujer escualida cuya única compañia es un gato sin nombre "gato", es precioso.
Besos.

juancar347 dijo...

Hola, bruja. Me alegro de que te guste. Me acordé de ti, cuando lo vi, con esa luna llena elevándose por encima de sus perfiladas almenas. Esa música me trae también un recuerdo especial, pues aparte de que es una señora canción, tuve ocasión de oirla durante el viaje. Como dije en este blog en una ocasión: la música contribuye a llenar de magia un viaje. Un abrazo