domingo, 27 de junio de 2010

Espectros de Loarre


Como vengo afirmando a lo largo de estas últimas entradas, no hay mejor elemento que un castillo, para hacer florecer todo tipo de historias y leyendas. Sobre todo, aquellas historias y aquellas leyendas que, nacidas en ese paradigmático y perpetuo purgatorio que es la imaginación humana, conectan los castillos con el sombrío mundo de lo sobrenatural.
Bajo este punto de vista, es difícil no encontrar un castillo que, en base a algún oscuro episodio épico de su historia, no arrastre consigo alguna terrible leyenda, en la que las apariciones fantasmales cobran una inusitada relevancia, conjurando mitos que se van perpetuando a lo largo del tiempo. En el castillo oscense de Loarre, sin ir más lejos -tampoco tan cerca, pues está situado, aproximadamente, a unos 400 kms de Madrid- las leyendas sobre apariciones fantasmales son, si no múltiples, al menos variadas, constituyendo, quizás, las más conocidas aquellas que se refieren a una descendiente del Papa Luna -la abadesa Violante- y otra referida a cierto conde conocido como Don Julián, considerado como uno de los grandes villanos de nuestra Historia, pues no en vano se considera que fue precisamente él quien, mediante la traición, abriólas puertas a la invasión musulmana. Si a esto unimos los extraños ruidos que, al parecer, se manifiestan en la cripta de Santa Quiteria -oscura santa, relacionada de alguna manera con el mundo de ultratumba y lo sobrenatural- custodiada, como una marca gremial de cierta relevancia, por la figura perfectamente distinguible de un perro, compañero infatigable, a su vez, de algunas no menos misteriosas y enigmáticas figuras del Camino, como el popular San Roque, tendremos algunos de los elementos primordiales que, unidos a la soledad del lugar, seguro que en esos momentos precedentes al ocaso, pondrán a prueba nuestra supuesta valentía. Y digo supuesta porque, al igual que ocurría antiguamente con la famosa cartilla militar, el valor, afortunadamente no demostrado, se nos suponía a la mayoría.
Por otra parte, no es muy factible que observando la inconmensurable belleza del castillo y el entorno circundante, uno se acuerde de observar si en las laderas del monte sobre las que se asienta, crece el romero. No obstante, si se tuviera la oportunidad de recordarlo y preguntar a algún habitante del cercano pueblo de Loarre, seguramente respondiera que no con absoluta rotundidad, haciendo referencia a la maldición lanzada hace un milenio -año más, año menos- por San Demetrio.
Y si además, rizando el rizo, se tuviera la fortuna de que este simpático paisano fuera también dicharachero, seguramente se le erizaran los cabellos al conocer la historia de otro fantasma tan famoso o más que el de la abadesa Violante: el fantasma de la hija del mencionado y pérfido conde Don Julián -a la que los lugareños se refieren como La Cava- la cuál, según la leyenda, se suicidó arrojándose desde una de las torres del castillo y su espíritu vaga desde entonces por los oscuros pasillos, apareciéndose, sobre todo, en la mágica noche de San Juan...


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2 comentarios:

Nó me des dijo...

Juankar,

Sabes? En Loarre, como en todo el reino de Aragón, va rondando un Fantasma, con la F en mayúscula.

Malas lenguas dicen que deambula por la oscuridad buscando firmas de maestros canteros, tal vez esté buscando esa inscripción del tipo "No me des me fecit"... pero por lo pronto, va soltando palabras vacuas de amistad a todo aquel que le parezca un buen àrbol para arrimarse.

Un saludo,

juancar347 dijo...

Estimado amigo/a: las palabras de amistad, procedan de donde procedan, siempre son bienvenidas. Agradecido si me consideras un buen árbol donde arrimarse. Saludos y gracias por tu comentario.