miércoles, 15 de junio de 2011

Rompimiento de Gloria



No se trata de un título elegido al azar, sino que, por el contrario, forma parte de un recurso artístico utilizado por los pintores de todas las épocas, y se refiere al inigualable espectáculo que a veces ofrece el sol al ponerse tras una masa de nubes, mientras éstas adquieren una genuina coloración, que varía entre el rojo y el oro.

Momentos espectaculares, sin duda inolvidables, que han marcado, a través del tiempo, y lo seguirán haciendo, el alfa y el omega de las etapas del peregrino, y que no puedo dejar pasar la ocasión, al menos de mostrarlos en este blog, tal y como me los he ido encontrando en mi camino. Un grato placer, que sin duda reafirma la aseveración de aquél filósofo francés -Paul Elouard- que dijo una vez: hay otros mundos, pero están en éste.





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4 comentarios:

Anderea dijo...

Gracias por compartir toda esa belleza, Juan Carlos.

juancar347 dijo...

No, Anderea: gracias a tí, por saber apreciarla. Un abrazo

Alkaest dijo...

Y, sin embargo, muchos se empeñan en huir de este mundo para encontrar esos otros mundos que, a pesar de todo, están aquí...

Salud y fraternidad.

juancar347 dijo...

Muy cierto, Magister. Esos mundos están aquí, pero no siempre resulta fácil encontrarlos: requiere sus sacrificios, los madrugones, el ponerse en camino antes de que despunte el sol, el expandir los sentidos a medida que devoras kilómetros en tu viaje, en los regresos, cansados de una larga jornada deambulando por esos infinitos caminos, muchas veces en soledad, con la cámara siempre preparada para no perder detalle. Ahora bien, siempre diré lo mismo: merece la pena. Un abrazo