lunes, 14 de enero de 2013

De Lena al Monsacro, por la Ruta de las Reliquias



‘¿A dónde vas romero,
Por la calzada?
Que yo no soy romero,
soy santiaguero.
A Roma van por tierra,
yo miro al cielo.
Va la luna conmigo
descalza. Y sigo’.
[Gerardo Diego]

Actualmente, cuando se están reactivando los mil y un caminos que desde cualquier lugar de España conducen a la tumba del Apóstol, en Santiago de Compostela (1) –reactivándose, de paso, las importantes cuestiones económicas que en el fondo subyacen detrás de la Inventio- muchos peregrinos vuelven su mirada hacia el Camino Primitivo: aquél que, seguido por Alfonso II y su corte desde Oviedo, supuso el comienzo de la gran aventura que, después de todo, es el Camino de las Estrellas. No olvidemos nunca, el dicho ancestral que decía que quien va a Santiago y no al Salvador, visita al siervo y olvida al Señor. Igualmente, muchos son los caminos que los peregrinos recorrían a lo largo y ancho de la geografía asturiana, siendo, quizás, el menos complicado, aquél que recorría la costa, desde puertos cántabros –como Santoña o San Vicente de la Barquera- o ya desde puertos asturianos, siendo el más relevante, quizás, el de Llanes. Mucho más complicados, obviamente, por lo intrincado de la geografía astur, eran aquellos que se adentraban hacia el interior, siendo, probablemente, uno de los principales aquél que, denominado como Ruta de los Salvadores, llegaba hasta Oviedo y su imponente catedral, pasando por una serie determinada de lugares, cuyo nexo en común, eran los templos dedicados precisamente a la figura del Salvador.
La ruta que aquí propongo, no menos dificultosa pero igualmente interesante donde las haya, podríamos considerarla como parte de la llamada Ruta de las Reliquias: precisamente aquélla que, según la tradición y después de Santo Toribio, obispo de Astorga, siguió Don Pelayo con las importantes reliquias que pudo sacar de Toledo, antes de que la antigua capital del reino visigodo fuera conquistada por los invasores árabes.
Una ruta que, partiendo de Pola de Lena y de su inigualable iglesia prerrománica de Santa Cristina –todo un canto a la belleza y un completo enigma, donde los haya-, cambiaría las antiguas calzadas romanas, por carreteras de nueva construcción –las carreteras comarcales AS228 y AS229- que, trazando una imaginaria línea recta, conectarían la Pola de Lena, a través del puerto de la Cobertoria, con Trubia, en un recorrido de, aproximadamente, 50 ó 60 kilómetros, atravesando por varios de los más bellos y peculiares concejos asturianos, como son los de Quirós, Teverga, Proaza y Morcín, hasta alcanzar el Monsacro y la llamada majada de les Capilles, lugar, en la cima, donde se depositaron las referidas reliquias –posteriormente, trasladadas a la catedral ovetense- y donde se levantaron dos misteriosas ermitas: la de la Magdalena y la de Santiago, ésta última de planta hexagonal.
Una ruta, no exenta de atractivos y de misterios; de la presencia no documentada, pero sí tradicional, de templarios y cátaros y, posiblemente antes que éstos, de priscilianistas; de antiguos santuarios que se remontan, cuando menos, al Neolítico; de santuarios, también, de Vírgenes Negras representativas, qué duda cabe, de la no menos ancestral figura de la Gran Diosa Madre; una ruta que, de hecho, fue también frecuentada por misteriosas hermandades de canteros, que dejaron no sólo muestra de la pericia de su oficio, sino además, numerosos enigmas en sus obras, que invitan a especular, cuando menos, por su curiosa simbología. Ruta de misterios y de lugares encantados, donde predomina, aún hoy, los antiguos dioses familiares de la mitología astur; pero, sobre todo, una ruta de espectacular belleza que, una vez alcanzada la cima del Monsacro, sitúa al peregrino a tan sólo ocho insignificantes kilómetros de Oviedo. Una ruta en la que, esquemáticamente hablando, éste puede advertir, entre otras muchas maravillas, las siguientes, una vez pasado el puerto de la Cobertoria, donde no es inusual encontrarse con ganado suelto en sus laderas:

Concejo de Quirós


- Salcedo. Tiene una iglesia dedicada a la figura de San Cristóbal, santo de connotaciones heterodoxas, cuyo gigantismo recuerda las figuras míticas de gentillaks vascos. Desde aquí, se accede al Santuario de la Virgen de Alba, de connotaciones negras, que antiguamente, se veneraba en la iglesia de San Pedro, en Arrojo. La subida al santuario (capilla de los siglos XVII-XVIII) es harto difícil. Se accede con vehículo hasta un área recreativa, pasado el pueblo, y son, aproximadamente, dos kilómetros de ascensión por terreno desigual. La imagen original de la Virgen de Alba, desapareció hace años.
- Arrojo. Iglesia de San Pedro. Románica, del siglo XII, fue desmontada y vuelta a montar, piedra a piedra, en 1940, por Luis Menéndez Pidal. Su iconografía es sumamente interesante, destacando un ouroboros (o serpiente que se muerde la cola), curiosas figuras de los denominados hombres verdes, e incluso una cruz occitana (llamada, también, de Doce Puntas o Diamantes), en su ábside. En el interior, y a la altura de la cabecera, se descubrieron numerosos enterramientos, e inclusive, sus ancestrales cimientos, que demuestran que, en origen, se trató de un templo prerrománico. Tiene pinturas en el ábside. Arrojo dispone de albergue para peregrinos. En Arrojo se localizaba también el castillo de Alba, que algunos suponen que perteneció a los templarios. Sólo queda la roca donde se supone que se alzaba.
- Ricabo: iglesia de San Bartolomé. En este pueblo se reutilizaron muchas de las piedras que conformaban el monasterio de Bueida, pueblo situado a 1,5 kms. de distancia.
- Las Agüeras: aquí se sitúa el pintoresco y moderno embalse de Valdemurio, cuyas aguas, según el párroco (dato no confirmado, por cierto) podían anegar los restos del antiguo castillo.

Concejo de Teverga

- Fresnedo. Entre los abrigos de sus montes peñascosos, se localizan numerosos grabados rupestres, atribuidos a pastores del Neolítico. La mayoría, de forma esquemática, se consideran antiguos ídolos.
- San Salvador. De este pueblo, parte la llamada ruta medieval del castiellu d’Alesga, que la tradición también relaciona con los templarios. Es una ruta en ascensión, de diez kilómetros de recorrido. Los restos del castillo, se localizan a 860 metros de altitud.
- La Plaza: Colegiata de San Pedro. Contiene interesantes elementos prerrománicos y románicos. Cabe destacar, también, el llamado Cristo del Relicario, con un cajoncito en su nuca que contenía arena que, al ser analizada, resultó que procedía de Jerusalén. En su interior, también se conservan las momias de Pedro Analso de Miranda, abad de la Colegiata, obispo de Teruel e inquisidor consejero de Felipe V, así como de su hijo, en cuyo cuello se aprecia todavía el tajo que le mató. Se dice que están malditas. De aquí parte la carretera que se dirige al Puerto Ventana (29 kilómetros) y a Pola de Somiedo y su Parque Natural (32 kilómetros).
- Villanueva de Teverga. Iglesia de Santa María. Fue derruida durante la Guerra Civil, aunque, milagrosamente, sobrevivieron las columnas y capiteles de su interior, que denotan una calidad y una simbología, ciertamente excelentes e intrigantes. Posee una magnífica pila bautismal, prerrománica, así como un Cristo crucificado sobre una cruz de gajos. En las pinturas del ábside, todavía se aprecian los agujeros de los proyectiles. La imagen de la Virgen románica es moderna, puesto que el original se destruyó durante la contienda.

Concejo de Proaza

- Bandujo. Pinturesco pueblecito. Se sospecha que pudo haber templarios en tiempos. Tiene una torre circular, tipo donjon, muy similar a la que hay en Proaza. Virgen de connotaciones negras. Se descubrieron numerosos esqueletos, algunos de peregrinos.
- Proacina. No hay torre circular, como aseveran algunas fuentes, aunque desde aquí, se aprecia la peña donde estuvo enclavado el castillo, algunos dicen que de templarios, en el pico que lleva precisamente su nombre: el Castiellu.
- Proaza. Torreón circular. Muy similar al que existe en el pueblo de Bandujo.

Concejo de Morcín

- Aquí hemos de situar el Monsacro, en cuya cima, en la denominada majada de les Capilles, dos ermitas románicas llaman poderosamente la atención: la de la Magdalena y la de Santiago, ésta última de planta hexagonal y anteriormente bajo la advocación de la Virgen del Monsacro. Imagen de Virgen Negra, desaparecida. En esta ermita se guardaron, tanto las reliquias traídas por Santo Toribio (obispo de Astorga) de Jerusalén, como las sacadas por Don Pelayo de Toledo, antes de la conquista sarracena. También se supone levantada encima de un antiguo dolmen. Cabe destacar la iglesia de Santolaya (Santa Eulalia de Morcín), de orígenes prerrománicos y los numerosos restos de monasterios e iglesias que se localizan en los pueblos de alrededor del Monsacro. 

(1) La víspera de Nochebuena, descubrí otro en Atienza, provincia de Guadalajara, el llamado Camino de la Lana.

6 comentarios:

Syr dijo...

Sacas buena "tajada" al camino, amigo. Y con este trabajo nos recreas y nos proporcionas una original, inédita y personal "Guía" a la que sazonas con pequeños detalles y matices que sirven para abrir el apetito de muchos de los trotamundos románicos que pululamos. Es de agradecer que tus experiencias, traspasadas a los incansables apuntes de tu leve cuaderno de camino, las compartas con todos tus ya numerosos lectores y seguidores. Gracias y felicidades, Caminante. Salud y románico.

juancar347 dijo...

Mi querido Syr, el Camino está para disfrutarlo, para saborearlo, para sacrificarse en sus recovecos y sobre todo, para aprender. Muchos de estos lugares que ves aquí, los he recorrido en soledad, cargado de recuerdos, de esperanzas y acordándome siempre de los amigos. De hecho, después de una agotadora jornada, tuve la gratificante ocasión de hablar por teléfono con un inestimable amigo llamado Manuel Gila, donde, no con la intención de ponerle los dientes largos, sino de compartir con él un momento de alegría por los felices pormenores de la jornada, sentado en una terraza frente al Teatro Riera de Villaviciosa, sí que le anticipaba parte de esos pequeños detalles que, en el fondo, tienen mucho de qué hablar. Lo hacía frente a un compañero inseparable, mi cuaderno de notas y una cerveza fresca. Por eso, y también por tus comentarios, que valoro como el abrazo de un amigo, te emplazo a que estés atento a las próximas entradas, donde seguirás viendo detalles de ese románico que te apasiona y que, de algún modo, no te dejará indiferente. Precisamente guardo como un tesoro, un pequeño cuaderno de tapas rojas que mi buen Manuel me regaló en cierta ocasión, y he prometido estrenarlo, bien cuando juntos recorramos estas maravillosas tierras, o bien cuando mis pasos me acerquen a ese Finis Terrae que llevo grabado en el alma. Un fuerte abrazo de alguien que no sólo te quiere como el gran amigo que eres, sino que también respeta porque conoce al Maestro con el que habla.

KALMA dijo...

Hola! El contenido que ni decir tiene, pero el vídeo ¡¡¡Es precioso!!! Todo el paraíso natural e histórico de Asturias visto desde una pequeña ruta que dices que se llama de las reliquias, pero se debería llamar de los tesoros, la montaña caliza reflejándose en el lago, los prados el verde, no me extraña que los leones se den la mano, incluso que las arpías se dejen atrapar por gruesas maromas.
Como dice Syr, me alegra que compartas tú cuaderno de bitácoras con todos nosostros y esta ruta me la apunto, nuevos horizontes para surcar mi escoba.
Un beso.

juancar347 dijo...

Hola, bruja. Me alegro que te haya gustado el vídeo. Es una ruta que merece la pena, te lo aseguro. Y forma parte de la llamada 'ruta de las reliquias', aunque ésta se desarrolló también por muchos pequeños pueblines, atravesando varios concejos más. Estos concejos (Quirós, Teverga, Proaza, Morcín, Santo Adriano...) son un pequeño corazón que late no sólo con los numerosos secretos acumulados a lo largo de siglos de Historia, sino también por su belleza. Aunque ésta última es relativa, porque en Asturias (créase o no) la belleza está a la orden del día, encamines tus pasos por cualquiera de los cuatro puntos cardinales. Mis cuadernos de bitácora son pequeños retazos de alma. Ya se van acumulando y forman una pequeña biblioteca, je,je...Tradicionales, como el espíritu del que suscribe. Un abrazo

Baruk dijo...

Que preciosidad de templos!, las columnas, el coro con celosias, ese Daniel dominando sus leones y mostrándonos la rodila... aquí hay tomate!!

Me encanta esta ruta y que lo hayas podido disfrutar.

Un abrazo Juancar!

juancar347 dijo...

Hola, Baruk. Ese capitel de Daniel, es sólo la punta del iceberg del extraordinario mensaje simbólico que conserva (milagrosamente, porque fue dinamitado en la Guerra Civil y de hecho, aún se ven agujeros de bala en su ábside) de Santa María, en Villanueva de Teverga. Por aquí, las Ocas hilaron fino. Tenía el teléfono del párroco, cuyo contacto me lo proporcionó el cura de Santa Eulalia de Morcín, que lo había bautizado. Era un hombre joven, pero por desgracia, murió de un infarto hace algunos meses. Tampoco desmerecen los capiteles prerrománicos de la colegiata de San Pedro de Teverga, así como los numerosos enigmas que guarda en su interior. Y aunque sólo hayas visto una parte, seguro que ibas a alucinar con el mensario que todavía se conserva en la iglesia de San Pedro de Arrojo, donde no se descartaría la presencia de cátaros y templarios. A ver si un día os animáis,y con gusto os hago de guía. Un abrazo