viernes, 13 de marzo de 2015

El Park Güell


No sólo se trata de uno de los lugares más alucinantes y mediáticos del monumental conjunto histórico-artístico de una extraordinaria ciudad, como es Barcelona, sino también, de un lugar del Espíritu de primer orden. Su extraordinaria disposición, su incipiente telurismo, y el detalle de que nada está dejado al azar, sino que, por el contrario, en su diseño se tuvo en cuenta una de las uniones más perfectas con el entorno natural sobre el que se asienta -parte fundamental en el pensamiento gaudiniano-. hacen de ésta inconmensurable obra del genial arquitecto catalán Antonio Gaudí i Cornet, uno de los lugares más atractivos y espirituales no sólo de Cataluña y la Península Ibérica en particular, sino del mundo en general. No es de extrañar, en este sentido, que haya autores que, aun exponiendo sus teoría en obras de ficción (1), observan ciertas semejanzas con las antiguas artes arquitectónicas orientales, empleadas mayoritariamente por chinos y japoneses hace milenios, donde el concepto fundamental de Armonía -recordemos, que este concepto formaba parte también de los fundamentos primordiales de las arquitecturas románicas y góticas de la Edad Media occidental- equilibraba las frágiles balanzas entre dos fenómenos muy singulares que no debería de ser, en modo alguno, antagónicos: Arquitectura y Entorno. Lo notable del caso es que, con o sin conocimiento de dichas técnicas y artes milenarias, Gaudí, no obstante atrevido, propuso, en la disposición y características de este inconmensurable lugar, una ruptura simbólicamente contestataria, cuando no revolucionaria, que atacaba, con su filosofía de retorno a la naturaleza y respeto del entorno -fuera por encargo de las clases pudientes de la sociedad de la época, pero sentando también, después de todo, aquello que podrían considerarse como los pilares, cuando menos, del ecologismo-, los entramados de un mundo que se debatía en las heridas abiertas por una Revolución Industrial que provocaba en la Tierra las mismas heridas que los romances medievales del ciclo del Grial atribuían a Amfortas, el Rey Pescador.

Sensaciones de un Caminante
Park Güell, Barcelona, agosto de 2014

video

(1) Por ejemplo, la novela de Esteban Martín y Andreu Carranza, 'La clave Gaudí', Editorial Plaza & Janés, S.A., Barcelona, 2007.

2 comentarios:

SYR Malvís dijo...

Eso le gustaría hasta a Mongui¡

Un fuerte abrazo

juancar347 dijo...

No me extrañaría nada que le gustara. Aunque conociéndole como perro peregrino, me da la sensación de que ya lo ha disfrutado el muy bandido.
Un abrazo... a ambos