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Santa María de Mave

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S iguiendo esta pequeña pero sugerente ruta mágica por el corazón de esta parte de la palentina Tierra de Campos, supongamos que en el centro de una imaginaria pata de oca, custodiando de cerca los enclaves sagrados formados por la iglesia rupestre y el castro cercano a Olleros de Pisuerga, así como el pequeño eremitorio de San Pelayo, situado en el término municipal de Villacibio, las pequeñas poblaciones de Mave y Santa María de Mave, comparten en lo más profundo de sus cimientos una historia lejana, que tiene como base el establecimiento de una comunidad benedictina, que al amparo de la Regla de San Benito, dejó profunda huella en el lugar, con la típica forma y los privilegios de un fantástico monasterio, que aunque venido a menos con el paso de los siglos y reconvertido en la actualidad en un privilegiado complejo hostelero deja entrever, no obstante, parte de esas grandiosidad que lo caracterizó un día.   S ituada, aproximadamente, a tres kilómetros de Olleros, aún se...

Rezando en el corazón de la piedra: la iglesia rupestre de Olleros de Pisuerga

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N o importa si el Camino se desarrolla dentro o fuera de los márgenes previamente establecidos en itinerarios históricos, inmemoriales o recientemente recuperados; y tampoco importa si los lugares que visitamos han de aportarnos exclusivamente hitos, indulgencias o delirios mágico-religiosos. En el fondo, lo que verdaderamente importa es el Camino en sí y todas las experiencias que han de llenarnos y enriquecernos mientras lo recorremos. Bajo este punto de vista, no nos costará mucho imaginar, entonces, que convirtiéndonos voluntariamente en jugadores de excepción y utilizando las singulares propiedades de ese Tablero Mágico por antonomasia, que conoce bien todo peregrino, nos dejemos llevar por el vuelo trascendental de las Ocas, y diciendo adiós, o mejor aún, hasta la vista a Daroca y sus ángeles cantores , nos introducimos, una vez más, en las singularidades y maravillas de una tierra legendaria, como es Palencia. Una vez allí, apartándonos de la monotonía de esa autovía que, n...

Los Ángeles Cantores de Daroca

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I ndependientemente del gran conjunto histórico, artístico y cultural que caracteriza a una ciudad tan interesante como es Daroca, sería imperdonable continuar haciendo camino, sin echar un vistazo y comentar, siquiera sea de pasada y echando mano de la fascinación que siempre conlleva el visionado de una obra plástica meritoria, esas curiosas pinturas góticas que decoran la cabecera del templo de San Miguel. Un templo, posiblemente de los más antiguos de la ciudad, cuyos orígenes se remontan al siglo XII, aunque su construcción se terminó bien entrado el siglo XIV y su estructura se haya visto irremisiblemente alterada por añadidos y modificaciones posteriores –en 1919, se derribaron algunas piezas relevantes, como la linterna de la torre e incluso una antigua torre mudéjar de ladrillo-, destino que lo equipara al sufrido por los diferentes edificios religiosos de la ciudad a lo largo de su historia. M eritoriamente conservadas, así mismo, son las hermosas pinturas góticas...

Daroca, una Puerta del Perdón en el Camino Mudéjar

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D entro de la extraordinaria confluencia de caminos que se dirigen hacia Compostela, siguiendo esa ruta simbólica y maravillosa marcada por las estrellas en el firmamento, hay lugares de especial interés, en los que el peregrino que se ve obligado a abandonar su viaje por cualquier circunstancia imprevista y no puede alcanzar su destino, atravesando el majestuoso Pórtico de la Gloria de la catedral compostelana para rendir pleitesía a Santiago en la cripta donde se conserva el Arca en la que están depositadas sus reliquias, consigue también la remisión de sus pecados o indulgencia plenaria, como si hubiera cumplido con todos los trámites, etapas y penurias del Camino. Uno de esos lugares, en los que existe una iglesia muy peculiar, con una puerta que lleva precisamente ese nombre, del Perdón , se localiza en plena ruta mudéjar a su paso por la provincia de Zaragoza. La ciudad, situada aproximadamente a treinta kilómetros de aquél medieval Castillo de Ayud o Calatayud, se llama Da...

El ejército de terracota: los guerreros de Xi ´an en Madrid

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U na vez dejada atrás la tierra de campos, Carrión de los Condes y el monasterio de San Zoilo con la sensación de tristeza que produce ver una auténtica obra de Arte mutilada y perdida para siempre, es buen momento para retornar a casa y dejarse sorprender por algún acontecimiento cultural digno de verse. Para empezar, y antes de que el próximo domingo retornen a su lejano país de origen, se me ocurre uno en particular, cuya contemplación no puede dejar a nadie indiferente, pues no sólo contrasta la antigüedad con la belleza, sino que también, subsistiendo en la sombra junto a ellas, una completa dosis de misterio le añade un inmejorable ambiente a la exposición: el ejército de terracota; los guerreros de Xi'an. S i bien es cierto, que apenas se trata de una diminuta avanzadilla, su visión, no obstante, resulta más que suficiente, como para conseguir que un estremecimiento le recorra el cuerpo a uno, de la cabeza a los pies. Datados en 210-209 a. de C., forman parte de los oc...

Carrión de los Condes: el viejo monasterio de San Zoilo

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S ería un olvido imperdonable alejarse de Carrión de los Condes y no mencionar, siquiera en unas breves líneas, lo que todavía sobrevive -más bien poco, es cierto- de aquél orgulloso monasterio benedictino, que fue el de San Zoilo, anteriormente, bajo la advocación de San Juan Bautista. De ésta época, sin duda, y aunque se ignora la fecha exacta de su fundación, datan las primeras noticias, citándose el año 948 y una pequeña comunidad de monjes dirigida por un abad de nombre Teodomiro. Y esto se sabe, porque en dicho año el citado abad concluyó el libro del Becerro -recordemos, Becerros en Castilla y Tumbos en Asturias-, que así lo menciona. Cambió el nombre primigenio de San Juan Bautista por el de San Zoilo, allá por el siglo XII, cuando las reliquias de un santo mártir, llamado Zoilo o Zoil, llegaron al lugar procedentes de Córdoba. Cuentan las crónicas, que por aquella época, el cenobio estaba protegido por la familia condal de Carrión. Y así debió de ser, en efecto, pues mucho...

Carrión de los Condes: el Museo de Arte Sacro de la iglesia de Santiago

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‘Hay determinadas ciudades, lo mismo en España que fuera de ella, que no se incluyen en el itinerario acostumbrado de los viajeros y que permanecen desconocidas para gran número de ellos, a pesar de los tesoros que encierran…’. (1) T ales eran las impresiones de Gustavo Doré -famoso por sus monumentales grabados, sobre todo, aquéllos dedicados a la Divina Comedia de Dante Alighieri-, y del barón Davillier cuando, durante el transcurso de su intenso viaje por España, llegaron a esta espléndida ciudad palentina de Carrión de los Condes. Impresiones que, en cierto modo, continúan conservando su vigencia en la actualidad, pues a pesar de ser, en un concepto general, un auténtico Museo Histórico, la vieja Carrión continúa siendo, además, y   en cierto modo, la Bella olvidada. Cierto es, así mismo, que ha perdido buena parte de su patrimonio histórico; un patrimonio que, de haberse conservado no intacto, lo cual resultaría ciertamente milagroso, pero sí mejor y con más cariño...