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Brihüega: iglesia y santuario de la Virgen de la Peña

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'MEFISTÓFELES: No es bueno descubrir tan gran misterio... Hay diosas en sus tronos solitarios, que no rodea el tiempo ni el espacio; resulta muy difícil hablar de ellas. ¡Son las Madres!'. [Goethe: 'Fausto'] S iempre resulta una experiencia realmente emocionante, tener la oportunidad de acceder a un antiguo lugar de culto, independientemente de la provincia donde éste se sitúe, sin importar, después de todo, que los efectos del tiempo y sobre todo, aquellos quizás más importantes provocados por la mano del hombre, resten una buena parte de la excelencia sacra que éste tuvo en su momento. Uno de los más interesantes, y a la vez, del que todavía podemos sacar relevantes conclusiones, no es otro que este Santuario de la Virgen Peña. Localizado en la histórica ciudad alcarreña de Brihuega, nos revela no sólo lo que debió de ser, en tiempos, un verdadero centro espiritual de culto a la figura primordial de esa Gran Diosa Madre que, llámese como se quiera –...

Montserrat

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'...llegar allí es tu meta, / más no apresures el viaje. / Mejor que se extienda largos años / y en tu vejez arribes a la isla / con cuanto hayas ganado en el camino, / sin esperar que Ítaca te entristezca. / Ítaca te regaló un hermoso viaje. / Sin ella el camino no hubieras emprendido, / más ninguna otra cosa puede darte. / Aunque pobre la encuentres, Ítaca no te engañó. / Rico en saber y en vida, como has vuelto, / comprendes ya qué significan las Ítacas...'. [Kavafis: Poema a Ítaca] H ablemos de Santuarios. O de la vuelta a Casa. O de ese mítico viaje a Ítaca, que nos retiene o nos hace avanzar de oca en oca, permitiéndonos volver a tirar porque nos toca, para devolvernos transfigurados al lugar de partida, que al fin y al cabo, de eso se trata. Hablemos de lugares, de sentimientos, de anhelos, de esperanzas. Citémonos con Eros y con Psique y mientras ellos se rechazan con argumentos irreconciliables, hagamos las paces con Deméter y con María. Revolquémonos en esto...

El Pasatiempo de Betanzos

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' Y todo es una parte del diverso Cristal de esa memoria, el universo; no tienen fin sus arduos corredores y las puertas se cierran a tu paso; sólo del otro lado del ocaso verás los Arquetipos y Esplendores...' [Jorge Luis Borges] N on xove en Betanzos, cuando el viajero cruza el umbral, apenas una sencilla puerta de barrotes deslucidos y oxidados por el tiempo y la humedad, y accede, metafóricamente hablando, a ese otro lado del ocaso, donde sabe, supone o incluso presiente -como en los proféticos versos de Borges, que rondan su memoria-, que le esperan, sin aspavientos de ocarina, tambor, gaita o dulzaina, multitud de Arquetipos y Esplendores. Es el famoso Pasatiempo; el regalo de un indiano desprendido -el viajero sonríe para sus adentros, cuando recuerda que en la vecina Asturias se referían a ellos como americanos del pote -, que posiblemente pensara que con la aportación de algunos duros de la época, recobraría unos afectos que la vida le arrebató cuan...

Betanzos...de los Caballeros

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B etanzos es un poema. Un poema de rimas melancólicas que, como las nieves de antaño en las que se refugiaba el poeta Villon cuando el otoño pintaba estrellas de ocre fugacidad en su pecho, aluden a un pasado que tal vez no fuera mejor, pero seguramente sí más interesante. De hecho, el peregrino, el caminante o simplemente el taciturno buscador de quimeras que piense en él, reparará que su sobrenombre, de los Caballeros , no es una gratuidad, sino que éstos figuran en su pasado con similar persistencia a como el árbol, antecesor de la cruz, figuraba per secula seculorum en los escudos del antiguo reino del Sobrarbe; entiéndase, nuestro actual Aragón. Pulcra e inmaculadamente aposentado en su honorífico sillón, el docto historiador –a su manera, poeta también, pero de la rima sosa y fácil de la Historia-, verá en esa referencia, una alusión inequívoca al universo estelar de la nobleza galaica, cuya estrella principal, sin llegar, no obstante a alcanzar la luminosidad de Sirio o a ...

San Miguel de Breamo

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C uenta la tradición, o la leyenda o ese afluente de los ríos de la memoria que generalmente vienen siendo los dimes y diretes de los pueblos, bendito e inagotable tesoro, que fueron los caballeros templarios quienes, allá por el año de 1187 y coincidiendo con la derrota del ejército cristiano en la batalla de los Cuernos de Hattin -que supuso el comienzo del fin del Reino Cristiano de Jerusalén, y por defecto, del dominio de éstos de Tierra Santa-, levantaron este misterioso poema de piedra en la cima de este solitario monte, hoy en día invadido de eucaliptos, desde el que se tiene una visión decididamente privilegiada de Pontedeume y su bahía. L a Historia, por el contrario, no menciona o no quiere mencionar a los templarios y sí hace constar, sin embargo, la presencia, cuando menos hasta los siglos XV ó XVI, de los canónigos regulares de San Agustín. Pero hay un detalle, que cuando menos, induce a la suspicacia: los documentos que avalan ésta última presencia, son posterior...

El románico peregrino de La Coruña

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T iene La Coruña, entre otros muchos atractivos, desde luego, dos antiguas iglesias románicas que, situadas en el interior del casco antiguo, atraen irremisiblemente la atención del peregrino: la iglesia de Santa María do Campo y la iglesia de Santiago. Más o menos contemporáneas, en ambas se aprecian detalles y elementos no exentos de interés que, a la postre, contribuyen a enriquecer, siquiera sea de una manera lúdica y cultural, los pormenores de un viaje que ya de por sí conlleva unas especiales características. Posiblemente más conectada con aquello que los especialistas consideran como influencia compostelana , la portada principal de la iglesia de Santa María do Campo, orientada hacia poniente, ya nos muestra, en la escultura de su tímpano, un tema que nos vamos a encontrar en numerosas iglesias situadas, sobre todo, a lo largo de la costa: la Adoración de los Magos. Una escena, en la que, en el caso que nos ocupa, se da especial relevancia a la figura de María, pues bien ob...

La Torre de Hércules

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H ay quien opina, que en este mismo lugar estuvo un día situada la bailía templaria de Faro, que daría origen a esta hermosa ciudad que es La Coruña. Otros, por el contrario, opinan que no, que en realidad, ésta se encontraba entre las marismas situadas más al interior. Y por supuesto, hay también muchos que ni siquiera consideran la presencia de los monjes guerreros ni en este preciso lugar, ni tampoco en sus alrededores y que los establecimientos del Temple en Galicia no fueron tan importantes como pudiera pensarse a priori y como nos gusta especular a los románticos. En realidad, tampoco importa mucho el detalle de si, en lo más alto de este faro que, según cuenta la leyenda, se eleva sobre los restos del rey Breogán -desmadejado en tiempos protohistóricos por la certera maza de aquél posterior Cristobalón que fue Hércules-, hubo en algún nebuloso momento del siglo XII, centinelas templarios oteando un horizonte sombrío, cuya neblina matinal en muchas ocasiones ocultaba la lleg...