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Las Damas Negras de Madrid

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'La gente que ama lo divino va con un agujero en el corazón, dentro del cual se encuentra el universo...'. [Peter Kingsley] C omo todas aquellas que todavía se mantienen en los principales santuarios del Occidente cristiano, también éstas Nobles Damas , tan antiguas como el mundo, por muchas modificaciones que hayan sufrido a lo largo del tiempo y de la historia, recuerdan su ancestral soberanía y su invisible presencia. Y también lo hacen, mejor dicho, lo han hecho siempre, en éste Madritum o Magerit o Madrid, que en tiempos fuera, así mismo, un enclave salvaje, pero eminentemente sagrado. Un enclave fértil, propicio, misterioso, de umbríos bosques donde sus animales emblemáticos -aquéllos que habitaban con su Espíritu en lo más profundo de las cavernas, como el oso-, campaban a sus anchas, vivían y morían en su representación. H oy, simplemente, me apetecía recordarlas. Y puesto que este es un blog peregrino, creo que todo peregrino que pase por aquí, debería ...

La iglesia de los Santos Cosme y Damián, de Encío

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T ambién en las inmediaciones de Pancorbo y su desfiladero y no muy lejos, tampoco, del monasterio cisterciense del Espino, así como de ese antiguo Término, en la actualidad conocido como Santa Gadea del Cid, que acabamos de dejar atrás, una visión netamente romántica sorprende a peregrinos y viajeros, haciendo bueno el refrán de que cualquier tiempo pasado fue mejor: la iglesia románica de los Santos Cosme y Damián. Perteneciente a la localidad de Encío, aunque no obstante, alejada por completo de su casco urbano, su situación, solitaria en la cima de una colina y sobre todo, su lamentable estado de conservación -a pesar de que en el año 2005 se hizo una inversión en su restauración-, hacen de este glorioso vestigio del pasado, un lugar sin duda melancólico, cuya amenaza de ruina inminente pone los vellos de punta. Vista así, en la lejanía y anclada cual arca petrea al altozano, su planta trae a la memoria otros interesantes templos, afortunadamente mejor conservados, situados en ...

Santa Gadea del Cid: ermita de la Virgen de las Eras

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E s Santa Gadea del Cid, una curiosa población, que dista, aproximadamente, una veintena de kilómetros de Pancorbo y su significativo desfiladero. No siempre se llamó así; y tampoco hay que confundirla con la otra famosa población burgalesa, donde el Campeador –aquél indómito caballero que según la tradición, veló armas en la iglesia zamorana y extramuros de Santiago -, protagonizó la prueba del laberinto –metafóricamente hablando-, que traería como consecuencia su odisea personal, sus viajes de ida y vuelta por los numerosos rincones de la España cristiana y musulmana, la consecución de un mito que le elevaría a los altares del heroísmo nacional y la inefable melancolía del eterno retorno: la Jura. De hecho, a este lugar, como bien sabían los peregrinos de antaño –tantos y tantos pies, que fueron asentando el polvo de la tierra en los caminos-, se le conocía con el curioso nombre de Término. Con este nombre, fue una importante plaza de armas en la Edad Media y con este mismo no...

Bozoo: iglesia de los santos Julián y Basilisa

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E n los llanos que se extienden en las proximidades de Pancorbo y su peligroso desfiladero, y a apenas a una insignificante distancia de una decena escasa de kilómetros de éstos, un curioso pueblecito, que apenas sobrepasa el centenar de habitantes, Bozoo, muestra, entre los restos bizantinos de una iglesia quizás excesivamente reformada durante el siglo XVI y aún con posterioridad, elementos de ese arcaico y sentido lenguaje anímico que, según algunos cronistas y literatos, iluminaba los corazones de los canteros alto y bajo medievales. Es posible que tan singular nombre, Bozoo, derive de esa palabra, bozo , que se utilizaba antiguamente para designar al cabestro o caperuza que se ponía en la cabeza al ganado de tracción, principalmente bueyes. De ser así, nos indicaría, entre otras, la característica ganadera del lugar. Según Madoz, los restos bizantinos sobrevivientes en esta iglesia, dedicada a las figuras de San Julián y de Santa Basilisa, corresponderían, ni más ni menos, q...

Peregrinando por el norte de Burgos

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U na espesa niebla se abate fantasmal sobre el desfiladero de Pancorbo, desprendiendo una ligera llovizna que preludia la llegada de un rocío, cuyas imaginarias lentejuelas plateadas se van acrecentando sobre una hierba que se obstina en sobrevivir en el duro suelo de unos caminos montañeses. Hermanada con uno de los múltiples promontorios que a la luz de la luna adquieren, cuando menos, formas mucho más amenazadoras que a la luz del día, una pequeña espadaña y un sagrado campanil avisan y dirigen al peregrino desorientado de la proximidad de un pueblo –llamado también como el desfiladero bajo el que se asienta-, en el que podrá encontrar cobijo y resarcimiento de las penalidades del Camino... E ste podría ser el comienzo de una de las muchas historias, a cual más amena y fantástica, que se pueden vivir en ésta zona, lindante con Álava y La Rioja, donde las rutas no son fáciles para el peregrino, pero la experiencia, a modo de compensación, puede resultar, después de todo, suma...

Sirenas del Gran Estanque

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S iguiendo con ese aparente, inadvertido pero simbólico triunfo del paganismo , y sin dejar, al menos por el momento, esa genuina magia de atracción del agua y sus criaturas asociadas, bueno es detenerse un instante y pensar en aquéllas historias cantadas por los grandes bardos del Camino . Uno de ellos fue, qué duda cabe, ese inquieto y viajero cronista mindoniense, Álvaro Cunqueiro –aquél, que entre su prolífica prosa, dio vida a la fascinante novela Merlín y familia , ambientada en su maravillosa Galicia-, a través de cuyas crónicas y reflexiones, uno siempre recuerda que el Camino –y vuelvo a insistir en lo que ya comentara anteriormente, con respecto a las fuentes-, es un lugar de encuentros insólitos, de sucesos prodigiosos y de señales más o menos certeras, donde recuperar la venerable mediatidad de los viejos mitos que siempre han acompañado a la humanidad como una segunda sombra. Tan antiguo como los mitos de la Creación, el tema de las sirenas, así mismo, ha despertado s...

Fuentes, las aguas del Paganismo

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D ecía Campoamor, refiriéndose a esas peculiares ninfas de las aguas, que son las maravillosas y encantadoras xanas asturianas - donas d'aigua en la vecina Galicia-, aquello de ¡ay del que va en el mundo a alguna parte y se encuentra a una rubia en el camino! . Y es que el Camino -sígase o no en dirección a los principales santuarios de la cristiandad, cuyos itinerarios Coello comparaba, según fuera el tipo de iniciación pretendida por el neófito caminante, con los distintos palos de la baraja: oros, copas, espadas y bastos-, ha sido siempre, es y continuará siendo, el mejor escenario en el que darse de bruces con los encuentros más extraños, con las casualidades más casuales o cuando menos, el vehículo más apropiado para recalar en esos pequeños microversos tradicionales que formaban parte de unas creencias tan arraigadas en los pueblos y culturas que nos precedieron, los cuales, reconvertidos en símbolos, ritos, mitos...y modas, han acompañado siempre a la humanidad en la m...