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Se hace camino al andar...o cuanto más lejos del sillón, mejor

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H abrá, quizá, quien piense que mi narcisismo se va incrementando día a día. Y nada más lejos de la realidad. Hasta el momento, puedo asegurar, y de hecho, aseguro, que no me siento en absoluto atacado por tan mórbida enfermedad, aunque reconozco que todas las opiniones son muy respetables. Con respecto a ellas, no obstante, hace mucho tiempo que hago propia la proverbial frase de ese entrañable genio popular, que fue Gila. Bien hablando con el enemigo o concediendo entrevistas, cuando le preguntaban por ellas, siempre decía que son como el culo, todos tenemos uno. Por lo tanto, todos tenemos derecho a opinar como mejor consideremos o nos parezca, aunque haciéndolo muchas veces no podamos evitar, de paso, juzgar. A hora bien, hecho con humor festivo, también este pequeño vídeo y ésta breve entrada, no tienen otro sentido o fundamento que hacer ver el esfuerzo tan extraordinario que supone abandonar la comodidad del sillón y la magia instantánea de internet, para personarse e...

Tras las huellas del Maestro Frassinelli

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‘Acabo de recibir su papeleta mortuoria. Murió en Corao, entre los vestigios de la antigua colonia romana; cerca de Santa Eulalia de Abamia, donde estuvo el sepulcro del Rey Pelayo; a corta distancia de Covadonga, donde dejará recuerdo imperecedero; a la vista de las Peñas de Europa, teatro de su vida salvaje y aventurera, y objeto de la pasión que le hizo olvidar todas las comodidades de la civilización y todas las aspiraciones de la vida…’ (1) H ubo un extraordinario teósofo español, Mario Roso de Luna, al que popularmente se conoce como el Mago de Logrosán , que tuvo la fortuna de conocerlo personalmente. Debió de ser un encuentro notable, sobre todo cuando éste –como narra en su peculiar novela El Tesoro de los Lagos de Somiedo - comenzaba a adentrarse en el fabuloso mundo cultual astur, de la mano de Miranda, al que no tuvo ningún reparo en considerar como uno de los grandes adeptos de lo que en aquéllos tiempos se denominó como la Gran Fraternidad Astur , cuyo rastro, a...

Lagos de Covadonga: breve crónica de una excursión al misterio

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'...antes de las siete ya estaba, paso a paso, caminando hacia el lago, deseoso de extasiarme ante el claro espejo de sus aguas diáfanas, y ver de cerca el lugar de aquel progidio que había leído antaño en Los Doce Césares del romano Suetonio, de que, al ir Galba a tomar posesión de la prefectura Tarraconense, cayó del cielo un rayo en el lago Cantábrico o Enol y aparecieron doce hachas de piedra, señal inequívoca, decían, de estar llamado el nuevo gobernador a vestir la púrpura de los Césares'. (1) M ea culpa: emprendí este viaje, siguiendo las recomendaciones de un intrépido Caballero de la España Mágica, como fue aquél atrevido caminante llamado Juan García Atienza, recientemente fallecido. Dicen que todo viaje es un sueño; incluido el más largo de todos, aquél cuya amarra es cortada súbitamente por la Parca, para facilitarnos el retorno a los orígenes de la tierra. Tal vez Juan, instalado plácidamente al otro lado del espejo, haya encontrado respuestas a los múltipl...

Covadonga: retorno al Santuario de la Madre

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'Y una vez hallé unos montes que parecían anudarse, y un camino que moría de repente -como si los mismos montes se hubieran arrojado encima de él y se lo hubieran tragado-. Luego el camino resurgió de pronto, arrastrándose, doblándose, empinándose como látigo y culebra, unas veces empujado, otras veces atraído por un río. Y ví un sitio en que parece que los montes se redimen y se disponen a lanzarse en vuelo, llevando una catedral a manera de custodia...' (1). P uede resultar un tópico afirmar que siempre resulta un auténtico placer emprender un viaje hacia el corazón de Asturias, y dejarse llevar por la sublime belleza que envuelve el privilegiado entorno de este santuario ancestral, que es Covadonga. Su efecto de atracción es tan grande, que congregando, como congrega a grandes masas de visitantes durante gran parte del año, resulta una tarea harto difícil precisar cuál es el mejor momento para subir y gozar en privado de unos minutos de auténtica paz, sin más compañí...

Ruteando por la Asturias Mágica

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'Comienzo con este libro mi peregrinación a los santuarios de la Asturias misteriosa; voy a llevar la humilde limosnica del amor y del esfuerzo a la historia de su origen; voy a beber el agua de su fuente y voy a buscar en ella las razones de sus usos, de su superstición, de su carácter...' (1). I magina que vas a iniciar una Ruta Mágica. Una ruta que comienza horas después de dejar atrás las asperezas de la Meseta, afrontando nevadas y lluvia, hasta recalar en un tranquilo hotel, situado a apenas unos insignificantes cuatro kilómetros del Santuario de la Madre, allí, en la mítica Cangas de Onís. Imagina un sueño reparador y un amanecer, con la claridad colándose alegremente a través de las cortinas de tu habitación. Una claridad que te deslumbra, deslizándose furtiva, aunque persistente, por el mármol sonrosado de tu cara. Te levantas, y aún somnoliento, descorres del todo las cortinas y abres la ventana. Un soplo de aire fresco acaricia tu cara, mientras escuchas el dulce can...

La Cruz de Hierro de Foncebadón

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'Los peregrinos de hoy, como los de antaño, seguimos la tradición pagana de echar una piedra al montículo que sostiene una humilde cruz levantada sobre un palo de roble a 1500 metros de altura. Al arrojar la piedra pronunciamos la oración de la Cruz de Hierro: "Señor, que esta piedra, símbolo del esfuerzo de mi peregrinación, que arrojo al pie de la Cruz salvadora, sea la que, llegado el instante en que se juzguen los actos de mi vida, sirva para inclinar la balanza a favor de mis buenas obras. Así sea"' (1). N o podía despedir, momentáneamente, ésta etapa de mi breve experiencia por tierras leonesas, sin comentar, siquiera sea de una manera breve y posiblemente romántica, un lugar como éste donde se asienta la denominada Cruz de Hierro de Foncebadón. Recuerdo que lo alcanzamos poco antes del mediodía y después de dejar atrás las singularidades relacionadas con el pueblo deshabitado de Manjarín y la Encomienda Templaria de Frey Tomás, a quien no tuvimos el gusto de c...

Molinaseca, un oasis en el Camino

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L a página web de su Ayuntamiento, define a Molinaseca como un oasis en el Camino . Y ciertamente que lo es, sobre todo para el peregrino que, viniendo de la maragata Astorga, ve en parte finalizadas las penalidades de su ruta por los intrincados caminos del monte Irago y el Valle del Silencio. Antes de entrar en la ciudad, su primera y a la vez obligada visita, se localiza en el peculiar Santuario -excesivamente modificado, hasta el punto de ofrecer un aspecto en extremo neoclásico, ajeno a todo rastro de lo que pudo ser su primigenia y original fábrica románica- de la Virgen del Camino, cuyo ábside, no obstante, conforma una prolongación de la gruta sobre la ladera, que indica, posiblemente sin margen de error, que el lugar debió de ser, en tiempos inmemoriales, un espacio sacro dedicado a cultos precristianos. A continuación, y también como una prolongación de la calle más peculiar del lugar -la de los Peregrinos, como no podía ser de otra manera- el antiguo puente medieval, de pi...